lunes, 15 de septiembre de 2025

El poder oculto de la levadura


Como ya vimos, Jesús nos explicó las características del Reino de Dios con diferentes parábolas. 

En la exposición pasada hablamos sobre el parecido del Reino de Dios,  con la siembra de una semilla de mostaza. En esta ocasión, la comparación del reino es con la levadura. Aunque muy parecidas, el énfasis es diferente. Veremos por qué:

Mateo 13:33

"Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fue leudado." 

Explicación:

Una pequeña y quizás desapercibida porción de levadura, se suele introducir en una significativa cantidad de harina. En el transcurso de un tiempo y a través de un proceso lento, inadvertido, pero persistente, la levadura penetra toda la masa, cambiando su textura, hasta hacerla crecer y estar en su punto de tratamiento.

El contraste entre la irrelevante o diminuta cantidad de levadura, y la  cantidad de harina que se fermenta, resulta en un cambio en el total de la masa.

Mientras que en la parábola de la semilla de mostaza, la semilla que se siembra, germina, crece lentamente y llega a convertirse en un gran árbol, a pesar de su pequeñez, en la de la levadura, no se hace énfasis en el tamaño que toma la masa, sino en cómo se va expandiendo y transformando poco a poco  toda la masa, hasta quedar lista para sus propósitos.

En la parábola de la levadura, entonces, no se resalta el tamaño del Reino, cómo en la de la semilla de mostaza, sino cómo es impactado el mundo con el reino, esto es, poco a poco, hasta llegar el evangelio a los confines de la tierra.

Ahora bien, el crecimiento de un árbol, es más que todo, vertical. En nuestro caso con la parábola de la semilla de mostaza, simboliza el crecimiento de la relación de la humanidad con Dios. Para el caso de la levadura, la acción de esta es más expansiva, va más hacia lo horizontal, y tiene que ver con, cómo impactamos los discípulos de Cristo, al resto de la humanidad.

Estás últimas ideas se plantean para indicar cómo el Reino de Dios, conquista al mundo con una penetración gradual y una transformación interna, de manera que lo que se trata de destacar es la victoria final del Reino, cuando llegue el nuevo orden que establecerá el Creador a través de su hijo, además de la manera oculta actual de ese reino, y cómo ha entrado al mundo y  permanecerá en el.

En resumen, y de manera extraordinaria, Jesús y su pequeño grupo de doce discípulos, que representan la levadura que se introdujo en la harina o en la masa  que simboliza al mundo, tienen que ver con el gran reino de Dios y su futuro glorioso. Algo increíble hasta el día de hoy,  para la mayoría de los israelitas.

¿De qué manera estamos "leudando" nuestro entorno con los valores del reino?


Bendecido día.   

amc.                   

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lunes, 1 de septiembre de 2025

El Reino de Dios y la semilla de mostaza

 

Basado en  Mateo 13: 31-32 y paralelos

Como ya dijimos, el Reino de Dios está en siembra en los actuales momentos. 

En los versículos referenciados, Jesús lo compara como una semilla de mostaza, que aunque pequeña, insignificante y desapercibida  por muchos, un día brotará de ella  una planta que se irá fortaleciendo y creciendo, hasta llegar a constituirse en un gran árbol, en el que se cobijarán los redimidos de Jehová.

Como vemos, el énfasis o núcleo de la parábola, es el contraste entre un diminuto e insignificante inicio, y un apoteósico final del Reino de Dios. Un proceso no esperado por Israel.

Hasta el día de hoy, la mayoría de los israelitas, esperan, de entrada, un frondoso árbol, bajo el cual se cobijen las naciones, con grandes privilegios para la de ellos. Aún esperan un gobierno inmediato y soberano de Dios, con castigo "fast track" para los impíos. Sin oportunidades.

Rechazaron la relación del Reino glorioso venidero, con un pequeño e insignificante grupo de discípulos de Jesús. Y aún todavía, de un Jesús acogido por publicanos y pecadores. Vieron al verdadero Mesías, más bien, como un soñador iluso, que como portador del Reino de Dios.

Afortunadamente, nosotros, los que sin ver hemos creído,  hemos sido privilegiados con el don del Reino y el don Mesiánico. Nosotros los gentiles, fuimos invitados por Jesús a beneficiarnos de la gracia rechazada por Israel.

Hoy pertenecemos, ya no a un insignificante grupo de discípulos de Jesús, sino a una muchedumbre, que seguirá creciendo hasta finalizar el presente siglo, para recibir de nuestro Mesías, la gloria del siglo venidero.

Sigamos sembrando con gozo y esmero, que la cosecha está por recogerse. De qué manera estás trabajando en esta siembra?     

Bendecido día.            

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viernes, 22 de agosto de 2025

El reino oculto se manifestará

Basado en  Mateo 13: 24-30, 36-43. Parábola del Trigo y la Cizaña.

El Reino de Dios llegó al mundo a través de Cristo. Aunque está oculto en el mundo, se manifestará en forma gloriosa en el futuro, cuando se separe el trigo de la cizaña. El trigo irá al granero; la cizaña al fuego.

El Reino de Dios llegó para crear hijos del Reino que disfruten desde ya sus bendiciones sin afectar el juicio futuro. Actúa mansa y secretamente entre las personas. No se impone a nadie.

El Reino entró al mundo sin necesidad de que la sociedad sufriera perturbaciones, simplemente los hijos del Reino han  recibido la soberanía de Dios y han entrado en sus bendiciones.

El acercamiento del Reino no tuvo el propósito de acabar de manera inmediata con el mal. Su propósito ha sido sembrar sus semillas  poco a poco bajo la voluntad del que lo anhele. Esa es su acción actual, la siembra.

En resumen, el Reino entró dando una oportunidad de arrepentimiento, conversión y transformación espiritual con un límite en el tiempo, y una retribución definida para los que lo acepten y para los que lo rechacen. En cuál faccion estás tú? 

Bendecido día.                           

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El Dios que invita

Juan 14:6 "Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí."

Dios  se manifestó como el Dios que  busca principalmente en la misión mesiánica, acercando el reino a través de Cristo. Visitó a su pueblo en Jesús, buscó al pecador en Jesús, y llevó a través de Jesús a los perdidos a la bendición de su reino.

El Dios del reino de los cielos, había llamado a Israel al arrepentimiento de sus pecados, confrontándolo a través de los profetas, a los que no atendieron y de los cuales muchos fueron aniquilados.

El Dios del reino bajó entonces a la tierra en Cristo, a buscar a los que no escucharon su advertencia. Pasó del Dios que advierte, al Dios que busca ante la indiferencia del hombre.

El Dios del reino al bajar y buscar a los que no escucharon su advertencia, les invitó a volverse a él a través de la bendición mesiánica que es un don del reino. Juan llamó a dejar el pecado porque se acercaba el juicio; Jesús invitó a entrar en la bendición mesiánica. Sin embargo, la mayoría de los judíos siguieron pensando que el pecado depende del pecador, porque nunca pensaron en un mediador.

Mientras Juan el bautista llamó al arrepentimiento porque se acercaba un juicio, Jesús llamó a la aceptación de la bendición mesiánica para entrar a la eternidad. ¿Has aceptado esa invitación?

Bendecido Día.

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¿Cómo eludir el juicio venidero?

 "Su aventador está en su mano, y limpiará su era, y recogerá el trigo en su granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará." Lucas 3:17 R.V.


En la vida espiritual no basta con arrepentirse, es necesario convertirse.

En el arrepentimiento solo hay pesar por el pecado; en la conversión hay un cambio   de mente. Se da una vuelta total hacia Dios. Volver a la obediencia a la voluntad expresa de Dios. Es nuestra respuesta a la gracia de Dios. Solo el que se arrepiente y se convierte, eludirá el juicio venidero. Arrepentimiento genuino y fé. La verdadera conversión se manifiesta en rendición, santidad y actividad.

Una vez arrepentidos y convertidos,  el Espíritu Santo, a través de una obra sobrenatural, da el nuevo nacimiento.

El nuevo nacimiento es la transformación de nuestra naturaleza espiritual, lo cual resulta en vida eterna y una nueva perspectiva. 

Cuando las preocupaciones de la vida se convierten en el objetivo principal de nuestro interés, nos olvidamos del reino de Dios y es entonces cuando retornamos al pecado, al retornar al pecado enfrentaremos el juicio de Dios.

Solo los que se arrepienten, se convierten y tienen un nuevo nacimiento, eludirán el juicio divino.

Bendecido día.

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jueves, 21 de agosto de 2025

¿Qué implica la salvación para la eternidad?


Implica el mejor de los regalos, porque a través de esa salvación tendremos:

1. Liberación de nuestra condición mortal (seremos como los ángeles. Mateo 22:30). Esto es,  seremos  inmortales, no sufriremos debilidades físicas, ni  enfermedades, ni otras aflicciones.

2. Comunión perfeccionada con Dios. Totalmente separados del pecado y en gloria y santidad con el Creador y el Cordero.

En resumen, la salvación para la eternidad implica la redención del cuerpo y la restauración de la comunión con Dios, en un contexto santo y glorioso.

Por lo anterior, el no luchar por nuestra salvación significa perder la verdadera vida, la eterna.

Perder la vida eterna es perderlo todo.

Perderlo todo, es perderse así mismo.

Perderse así mismo es destruirnos y excluirnos de la presencia de Dios en su maravilloso reino. 

Bendecido día.

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El Dios paternal

No todos somos hijos de Dios aunque muchos piensen que sí. Más bien todos somos criaturas de Dios hechos a su imagen y semejanza. Ser hijo de Dios implica someternos a la soberanía completa del Creador, a través de una relación inseparable como discípulos de Cristo.

En Lucas 12:32 Jesús nos dijo: "No temáis manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha plácido daros el reino". La llama pequeña, porque la gran mayoría de las personas no están dispuestas a este sometimiento. Solo aquellos de verdadera fé, lo harán."

Cuando nos sometemos a la soberanía completa de Dios a través del don mesiánico, heredamos el reino. Ese sometimiento nos permitirá:

1. La participación en la soberanía ejercida sobre todo el mundo.

2. Compartir las bendiciones del reino. Todo ello dependerá de una relación actual con él Creador a través de su hijo.

Dios vino a buscarnos a través de su hijo, no porque fuese nuestro Padre, sino porque quería llegar a serlo. Fue Jesús quien nos enseñó que a través de él, de Jesús, seríamos hijos del Padre, y desde que llegó, nos enseñó a llamarle así, Padre nuestro. De manera que el reino de los cielos es de quienes conocen a Dios como Padre. De quienes el bien más elevado de la vida es el reino de Dios y su justicia y lo buscan frecuentemente.

En el antiguo testamento, Dios era el Padre de su primogénito: Israel. En el nuevo testamento, Dios no solo es el Padre de Jesucristo, su unigénito sino que es el Padre de todos los que tengan fé en Jesús y  amen y se esfuercen por estar en el reino, no importando su nacionalidad. Para ser hijo de Dios hay que ser discípulo de Cristo.

Por otro lado, su unigénito hijo nos advierte que para entrar en su reino, debemos:

1. Aceptar a Cristo como nuestro salvador.

2. Nacer de nuevo a través del Espíritu Santo y

3. cumplir la ley en su nuevo aspecto, dentro del cual tenemos: amar a nuestros enemigos, bendecir a los que nos maldicen, hacer el bien a quienes nos aborrecen y orar por los que nos ultrajan y nos persiguen. Por lo tanto, la paternidad de Dios pertenece solo a los que han respondido al amor divino y se han sometido al reino de Dios.

Por último recordemos, que nuestro Padre hace salir el sol sobre los buenos y los malos, y hace llover sobre los justos y los injustos. Mateo 5:45.

Bendecido día.

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